Toronto FC todavía está a tiempo de cambiar el rumbo de su temporada, pero el margen de error empieza a reducirse. Después de 18 partidos, los Reds se encuentran fuera de los puestos de Playoffs, resultado de una primera mitad marcada por lesiones, constantes cambios de alineación y, sobre todo, la dificultad para transformar partidos competitivos en victorias.
Durante varios meses, Robin Fraser tuvo que improvisar. Las múltiples bajas afectaron prácticamente todas las líneas del equipo y obligaron al entrenador a recurrir a jóvenes de la Academia y de Toronto FC II. Futbolistas como Jackson Gilman y Richard Chukwu terminaron ganando protagonismo en un equipo que pocas veces pudo establecer un once reconocible de manera sostenida.
Sin embargo, hay una realidad que Toronto ya no puede esconder: ha empatado demasiado y ha ganado muy poco. El equipo ha demostrado capacidad para competir, mantenerse en los partidos y resistir ante rivales directos, pero en esta etapa de la temporada eso ya no es suficiente. Si quiere recuperar terreno en la Conferencia Este, necesita convertir los partidos cerrados en victorias.
Tras la pausa mundialista aparecieron algunas señales positivas. Los empates 0-0 frente a CF Montréal y New England Revolution dejaron una sensación de mayor estabilidad defensiva, con Luka Gavran respondiendo bajo los tres palos. Pero mientras la defensa comenzaba a mostrar orden, apareció otro problema evidente: la falta de gol. La posterior derrota 2-1 ante D.C. United volvió a exponer una constante de la temporada: Toronto compite, reacciona, pero sigue dejando escapar puntos en momentos decisivos.
La buena noticia para Fraser es que empieza a recuperar herramientas. Theo Corbeanu regresó de lesión, Djordje Mihailovic volvió después de varios meses de ausencia y las incorporaciones de Nelson Palacio y Niklas Dorsch aumentan las alternativas en el mediocampo. Además, varios jóvenes que inicialmente aparecieron por necesidad ahora cuentan con experiencia real en MLS, algo que puede ser valioso en una segunda mitad de temporada donde cada punto tendrá peso de Playoffs.
Ofensivamente, Dániel Sallói sigue siendo la principal referencia del equipo, con cuatro goles y cinco asistencias. Pero Toronto necesita repartir responsabilidades en el último tercio del campo. Josh Sargent deberá aumentar su impacto, mientras los regresos de Corbeanu y Mihailovic ofrecen nuevas variantes para un ataque que no puede depender exclusivamente de Sallói.
La matemática todavía permite creer. Con 16 partidos por delante y 48 puntos disponibles, Toronto FC mantiene posibilidades reales de alcanzar la zona de Wild Card. Un objetivo razonable estaría alrededor de los 43 a 45 puntos, lo que obligaría al equipo a sumar aproximadamente 26 a 28 unidades durante el resto de la temporada. Es una exigencia considerable, pero no imposible si el equipo logra transformar su competitividad en resultados concretos.
El próximo examen llegará el 15 de agosto en BMO Field ante New England Revolution, precisamente un rival contra el que Toronto empató 0-0 el pasado 22 de julio. Después de la pausa por Leagues Cup, será una buena oportunidad para medir cuánto pudo trabajar Fraser y, sobre todo, si este equipo finalmente puede convertir la estabilidad en victorias.
La primera mitad de la temporada estuvo condicionada por lesiones, ausencias e improvisaciones. Ahora hay jugadores recuperados, nuevos refuerzos y jóvenes con mayor recorrido competitivo. Las excusas comienzan a agotarse. Toronto FC ya demostró que puede competir. Ahora necesita demostrar que puede ganar. Y si quiere estar en los Playoffs de 2026, tendrá que empezar a hacerlo muy pronto.